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viernes, 22 de junio de 2018

San Juan El Bautista Una Voz Que Clama En El Desierto


Una Voz que clama en el desierto preparad el Camino del Señor, enderezad sus Sendas. Todo barranco sea rellenado, todo monte y colina sea rebajado, lo tortuoso se volverá recto y las asperezas serán caminos llanos y todos verán la Salvación de Dios. (Is 40.3,5; Lc 3.4). 

No ha nacido ningún hombre más grande que San Juan el Bautista (Mt 11.11). Afirmaba Jesús a sus discípulos al revelarles el Misterio y anuncio de los Cielos por parte de un Profeta. San Juan el Bautista; encarna, el Anuncio, La proclamación y la Revelación de las promesas hechas por Dios a los hombres por un Designio misterioso del Padre. 

Las Vidas de nuestro Señor Jesucristo y San Juan el Bautista, se Cruzan y entrelazan al compartir dos acontecimientos Extraordinarios: Su Nacimiento y su Martirio. Ya desde el momento de su concepción San Juan es predestinado, elegido y consagrado por Dios, para cumplir una Misión especial y singular. Características similares se cumplen en Personajes como. (Isaac, Samuel y Sansón); estos nacen mediante una acción e intervención Milagrosa de Dios en Mujeres de avanzada edad, estériles e incapaces de concebir y dar a Luz un hijo. 

En el Antiguo Testamento la llegada del Mesías es el Misterio escondido por los siglos, que se Manifiesta y cumple en la plenitud de los Tiempos. En el Nuevo Testamento, Jesús le revela a los que le seguían quien era el Profeta San Juan el Bautista y les dice: << Esta escrito, he aquí que envió mi mensajero delante de ti para que prepare el camino (Mt 11.10). 

¿De cuál camino hablaba Jesús? No es otro que el camino de la conversión y la purificación que anunciaba San juan el Bautista. <<Convertíos por que ha llegado el Reino de los Cielos>>. (Mt 3,2). Este camino de conversión es el mismo llamado del Profeta Isaías, que hacía más de setecientos treinta años antes de Cristo. 

La conversión a la que exhortaba el Profeta San Juan; era la renuncia al pecado que etimológicamente significa, Metanoia, que también es la misma invitación de San Pablo; que nos obliga a una conversión total en: la forma de ver, pensar, actuar, y sentir. Este camino de conversión del Corazón, es la penitencia y arrepentimiento profundo de nuestros pecados, condición primordial de todo cristiano para recibir la Salvación y el Reino de Dios y su Justicia. 

+ Del Entorno en que vivía San Juan el Bautista: 

El evangelio de Lucas señala que San Juan el Bautista vivía en los desiertos hasta el día de la manifestación de Israel (Lc. 1,80). Algunos estudios exegéticos deducen que San Juan el Bautista, tenía afinidad ideológica con Los Esenios, que eran una Secta de Judíos observantes de la Ley, apegados a la tradición, de vida austera y solitaria que practicaban costumbres como las describe el evangelista Mateo: Sus Vestidos eran de piel de camello y cuya comida eran de langostas y miel silvestre (Mt .3,4). Esta estricta disciplina Ascética fue inspirada posteriormente en la Actual vida Eremítica de Anacoretas y ermitaños, que  se practican hoy en sitios apartados y desérticos del Oriente Medio y en el mundo entero. 

Los esenios conformaban un grupo aproximadamente de cuatro mil integrantes según los escritos del Historiador Flavio Josefo; según nos informan, se localizaban y radicaban en Qumrán a unos treinta kilómetros de Jerusalén, en el desierto de Judea, en el extremo norte del Mar Muerto. 

Los Esenios se apartaban a estos lugares desérticos al estudio de la Ley, la oración, practicaban una vida célibe y no bebían ni vino ni licor, consagraban sus Vidas a Dios, eran llamados en hebreo los (Nazireos,). Consagración, realizada por la madre de Sansón, Manojoat en el antiguo Testamento y relatado en el Libro de (Jueces 13. 4,5). << En adelante guárdate de beber vino ni bebida fermentada y no comas nada impuros, porque vas a concebir y dar a luz un Hijo que será Nazireo de Dios desde el seno materno no pasará la Navaja por su Cabeza>>. 

Anuncio de Nacimiento de San juan el Bautista y Jesús: 

En los evangelios Sinópticos de Lucas y Mateo se hace un gran énfasis en el Nacimiento de San Juan el Bautista y Jesús, con detalles únicos y particulares en cada uno de los hechos relatados por los dos Evangelistas en mención; Sin embargo, Lucas prodigiosamente empieza describiendo cronológicamente el nacimiento de San juan el Bautista y seguidamente el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. 

El origen Divino, tanto de San juan, como el de Jesús; Lucas lo describe ordenadamente como el mismo lo expresa:<< Después de haber investigado diligentemente todo, desde los orígenes >> (Lucas 1,3). Por esta razón, Lucas nos brinda, la certeza, solidez y verdad de su testimonio de los hechos y acontecimientos ocurridos en su Evangelio. 

Paralelismo del Anuncio de San juan el Bautista y Jesús (Lc1. 5,57):

En primer lugar, al estudiar con detenimiento el Anuncio de San Juan y Jesús se evidencia un contraste, y a su vez un paralelismo de este misterio manifestado y revelado, por parte de un Ángel enviado por Dios. Existe una patente semejanza en La Consagración de sus Vidas a Dios, su misión profética; pero en contraposición encontramos una marcada diferencia en la profesión de fe de Zacarias a la de la Virgen María; son muy distintas sus profesiones de fe, ante el anuncio del Ángel y la promesa de Dios en el Nacimiento de estos dos niños En el primero, se obra un Milagro en el vientre estéril de una mujer en edad avanzada. En el segundo prodigio Maravilloso de Dios, se obra en el Vientre puro e inmaculado de una Virgen. 

Estamos delante del cumplimiento de la Magnífica obra del espíritu de Dios, que da vida a toda carne; pero el Don, la acogida y la gracia de toda palabra de parte de Dios no es escuchada, creída y guardada en el corazón del Hombre. Zacarias, por No dar crédito a sus palabras de parte de Dios enmudeció; pero la Hija de Sion creyó y proclamo con toda su Alma, las Maravillas y grandezas hechas por Dios (Cf Lc 1. 45). Feliz la que ha creído, que se cumplirán las cosas que fueran dichas de parte de Dios.

+ Prefiguración del Bautismo de San Juan el Bautismo: 

Otra de las prácticas y abluciones utilizadas por los Esenios era el Rito de inmersión en agua como Símbolo de purificación o de renovación; por esto, era ya conocido por los judíos inspirándose en estos precedentes el Bautismo de Juan se diferenciaba por rasgos principales que apuntan en primer lugar a una purificación, no ya Ritual, si no moral. 

La gran Mayoría de los Cristianos confunde e interpreta erróneamente que San Juan el Bautista fue quien instituyo el Sacramento del Bautismo y en realidad no fue así; es el Mismo Jesucristo resucitado quien lo inaugura posteriormente después de su Resurrección como lo podremos constatar más adelante.


Cuando Jesús se presenta ante San juan el Bautista en el Rio Jordán lo hace para cumplir la Voluntad del Padre; pero, Juan trataba de impedírselo y le decía: << Soy yo el que necesita ser Bautizado ¿y Vienes tu dónde mí? Jesús le respondió: << Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda Justicia>> y entonces le dejo. En total obediencia Jesús el ungido del Padre, el Mesías cuyo fuego es el que verdaderamente purifica o consumirá según el bien o el mal dispuesto, y quien únicamente Bautiza << En el Espíritu Santo>>. (Jn 1,33). En los Hechos de los Apóstoles se aclara; << Porque Juan bautizo con agua, pero vosotros series bautizados con el Espíritu Santo y Fuego.

La eficacia del Bautismo con Agua de San Juan es Real Pero no Sacramental es su prefiguración; porque se profesa a un cambio de vida y purificación en cuanto a la renuncia el pecado y se constituye por anticipado como miembro nuevo de su comunidad.

El Sacramento del Bautismo se perfecciona y tiene total cumplimiento cuando es instituido más adelante por el mismo Jesús resucitado a sus discípulos. Es por esta razón, que San Juan exclama << Yo os bautizo con agua en señal de conversión, pero el que vienes detrás de mí, es más fuerte que yo y no soy digno de desatarle las sandalias. Él os bautizara con espíritu Santo y fuego>> (Mt 3, 11).

Nuestro Señor Jesucristo instituye el Santísimo Sacramento del Bautismo como misión universal de la Iglesia<< Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id pues y hace Discípulos a todas las gentes bautizándolas en el Nombre del Padre y del Hijo y el Espíritu Santo>>.

Hermanos, la vida en el Espíritu y la vida en la carne se contraponen por esencia en la naturaleza de todo Ser Humano; de la misma forma; en la visión de la fe y la queja; entre lo posible y lo imposible, de igual manera entre la Duda y la fe. También entre lo Santo y lo Profano existe un límite y un abismo profundo; La pureza de corazón separa todo el oprobio y maldición, La Palabra de Dios guardada en el corazón no se contrapone a la Razón y la fe; un ejemplo claro es el de María, frente al Anuncio del nacimiento de Jesús por el Ángel Gabriel. María creyó, no dudo y se cumplieron las Promesas de Dios. La toda Santa y pura concibe primero la palabra en su mente y utiliza la Razón, guarda las palabras en su corazón y concibe en su vientre el Salvador del mundo y llena de Gozo proclama las maravillas hechas por Dios en el Magníficat.

He aquí el contraste de la misma visión de la fe : La de Maria y Zacarias. En La promesa hecha por el Ángel de Dios a Zacarias, este por no dar crédito y dudar del anuncio del nacimiento de Sanjuan el Bautista, quedo mudo y recupero el habla nueve meses después de haber nacido San juan el Bautista. Zacarias, lleno de Gozo ante el nacimiento de su Hijo exclama el bello cantico del Mesías y su precursor (Lc 1.68,79), recordando la Santa Alianza hecha por Dios a los Hombres, anunciada por la Boca de sus Santos profetas, que por su entrañable misericordia nos libra de todo miedo , todo temor y todo mal, para adorar al Señor en espíritu y en verdad , porque su Palabra y su Luz ilumina a los que viven en Sombras de Muerte, para guiar nuestros pasos por el Camino de la Paz…..

+++ Bendiciones

jueves, 31 de mayo de 2018

Meditación Solemnidad del Corpus Cristhi



Mi carne es verdadera Comida y mi Sangre es Verdadera Bebida ( Jn 6,55)

He aquí el cuerpo de Cristo, Sacramento de la Salvación de los hombres y de la Gloria de Dios

En el cuerpo de Cristo<<  todo Subsiste >>. Dios tuvo a bien hacer  y residir en El  toda  Plenitud (Col 1,19). En el cuerpo de cristo Verdadero Dios y verdadero Hombre, se derrama el amor del padre sobre todos los hombres; en El todo ser es amado de modo único. En Jesucristo, está la vida de todas las criaturas, El Es nuestra Vida y nuestra Resurrección. 

Es en la Comunión con el cuerpo de cristo que somos salvados. Toda duda de esta comunión es aclarada a la luz del evangelio de Juan ante la incredulidad de los discípulos frente a las mismas palabras dichas por nuestro Señor Jesús :<< Mi carne es verdadera Comida y mi Sangre es Verdadera Bebida, el que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en el >> ( Jn 6.55,56). Muchos de los que le” seguían” al oírle lo dejaron y dijeron: << es duro este lenguaje de entender ¿quién puede escucharlo?>>. Es evidente que por su falta de fe,  Jesús los exhorta y les advierte por ultimo a sus discípulos << ¿Vosotros también queréis marcharos?. Pedro confiesa delante del Señor cuando todos los discípulos son interpelados por sus palabras y humildemente realiza esta confesión de Fe, que hoy deberíamos profesar y promulgar ¿A quién iremos Señor?; solo Tú tienes palabras de vida eterna (Cf Jn 6,68). 

Hoy estas palabras de Jesús se cumplen ante el drama que divide y separa a  todos aquellos que no creen en la presencia Real de su Cuerpo, su Sangre, su Alma y divinidad como fuente y culmen de la Vida cristiana, en el Sacramento de la Eucaristía. 

Es en el cuerpo de Jesucristo Resucitado y glorificado que todo es restaurado y todos los hombres somos reconciliados<<su cuerpo ha dado muerte al odio>>(Ef.2,14).Es por su cruz, su resurrección y ascensión a los cielos que Jesús se ha hecho sacramento de comunión y salvación; así en el Cielo como en la Tierra. No hay más que un solo cuerpo de comunión donde confluyen, el Don y la acogida, que es la obra y gracia del Espíritu Santo; que se derrama sobre nuestra condición mortal y nos hace participes de la unión sin confusión del amor del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Llamados por Jesús y salvados por pura gracia, nuestro cuerpo de Barro es conformado con su cuerpo de Gloria (Flp 3,21).

Al recibir el augusto Sacramento de la Eucaristía, emana de nuestros corazones la Luz pura santa e indivisible de la Santísima trinidad; que es la misma pasión del Padre por el Hijo y el amor del Espíritu Santo, que abre los ojos de nuestra Fe y son iluminadas las tinieblas de nuestro Corazón por el resplandor y comunión con el Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo.

En la comunión con el Cuerpo de Cristo, con su Alma, Sangre y divinidad es purificada nuestra mirada con una Luz silenciosa que nos hace pasar de nuestras visiones carnales, al conocimiento puro de la fe. El espíritu Santo nos hace participes de esta Luz vivificante que alcanza nuestras tinieblas en los baluartes de nuestra condición mortal.

Hermanos, hemos recibido << El poder para llegar a ser Hijos de Dios>> (Jn 1,12), por pura gracia se nos ha concedido creer en su Nombre y en sus Palabras. En la Consumación y final de los tiempos, Jesús ha Vencido al mundo y el mundo y los hombres no le reconocieron. Él está en medio de nosotros, en la realidad de su cuerpo humilde, escondido en las apariencias del Pan y del Vino como alguien a quien no le conocemos (Jn 1, 9; 1, 26).

¿Dónde está Vuestra fe?; les recriminaba Jesús a sus discípulos y hoy también nos hace la misma pregunta, somos hombres de poca fe, ¿por qué quedan sobrecogidos y dudan nuestros sentidos al contemplar el Misterio del Pan vivo bajado del Cielo?* 

+La Fe y las apariencias:

Aquel que está escondido en todos los Sagrarios del mundo, en las apariencias de la materia. Memorial de Dios hecho Hombre, en medio de los hombres; la verdad es, que nada puede pasar de Dios al hombre, ni del hombre a Dios si no atraves de su cuerpo; por esta comunión con El, y por el cuerpo de Cristo, es que nos hacemos adoradores del Padre en Espíritu y en Verdad. Por lo tanto, al adorar y contemplar este Misterio se  nos revela en la medida y luz de nuestra fe.


Solo el camino de la conversión nos abre el camino de la adoración. Es el Espíritu Santo el que nos Revela al Señor y solo por esta gracia es iluminada nuestra razón y nuestro corazón; conforme a la promesa de Jesús que el Espíritu Santo es quien nos da el auxilio eficaz : <<Él os introducirá en toda Verdad y os hará comprender todo cuanto Yo os hubiere dicho>> ( Jn 16, 13; 14,26).

Ya decía el profeta (Isaías 53, 1; 6, 8,10): << ¿Quién creyó en nuestra noticia? , ¿A quién le fue revelado? "Y oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y respondí Aquí estoy yo, mándame a mí. Él me dijo: Vete y dile a este pueblo, Escuchad bien, pero sin comprender; mirad, pero sin ver. Embota el corazón de este pueblo, endurece su oído, ciega sus ojos, de suerte que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni entienda con su corazón, ni se convierta, ni se cure.">>.

Hay quienes oyen, pero no reciben y no aceptan las palabras de Dios en su corazón y  se apartan de la verdad; ante esta actitud, es necesario anteponer la Fe para comprender y “Ver” el Milagro y prodigio más grande que se revela ante la mirada del creyente, que inflama su corazón. Es en la comunión con el cuerpo de Jesucristo que somos  Sanados y Salvados.

Lo esencial es invisible a nuestros ojos :

En un fenómeno natural como el movimiento y orbita de la tierra sobre el sol ,se percibe que es este el que se mueve, cuando en realidad es la tierra la que rota y gira en torno al Sol. Podemos preguntarnos y entonces ¿Cómo nos engañan los sentidos?.  En Realidad los sentidos no nos engañan, ellos captan lo que existe en realidad. El engaño y/o falsedad esta en las deducciones que los “Sentidos” hagan de la información procesada por la Razón.

Podríamos dudar tambien desde el punto de la materia y la Forma Eucaristica percibida por nuestros sentidos ¿cómo podríamos distinguir entre una Hostia consagrada entre varias que no lo están? .O a su vez, a simple vista. ¿Quién puede distinguir entre una pieza de hierro imantada y la otra no? 

La Fe en las palabras de Jesús, es la certeza que nos levanta por encima de la Razón. ¿Quién veía la Divinidad de Jesús tras las apariencias exteriores como un hombre más entre los hombres?;  a quien sus contemporáneos observaban y decían afirmaciones tales como: ¿no es Este el hijo del carpintero? ; ¿Quién es Este que hasta el mar y el viento le obedecen?

Santo Tomas de Aquino en la Suma Teológica III q 77 a 8c, nos ilustra y aclara  :

“Visus gustus, tactus in te fallitur; sed auditi solo tuto creditur .” Es decir : [ “ La vista, el gusto, el tacto en ti te engañan; se cree con seguridad tan solo por el oído”].

Es Verdad que los Milagros son obras sensibles; cuando el Señor decía al paralitico que le presentaban en un camilla “Hijo tus pecados te son perdonados “(Mc 2,5), sus palabras obraban la maravilla de purificar el Alma del pecado. Sin embargo, el prodigio del perdón de los pecados que se había realizado ; los sentidos no lo captaban , pero el milagro no dejaba de ser real , lo que vieron, fue cuando el enfermo que yacía en la camilla se levantó y tomo su camilla y salió delante de todos ( Mc 2,12). 

Este fue ciertamente un hecho sensible en que se ocurrió el Milagro para las dos obras – la del perdón de los pecados y la curación de su cuerpo-, obras ambas maravillosas y reales que daban testimonio de Poder y las Palabras de Jesucristo; ¿entonces seria cristiano rechazar la primera obra del perdón que no “se puede ver externamente” y aceptar solo la segunda obra que se ve con los sentidos corporales?

Podríamos deducir que a la Luz de este evangelio que:

+cuando aceptamos el testimonio de los sentidos, somos enseñados por los sentidos, +cuando nos guiamos por el razonamiento, somos adoctrinados por la Razón, +cuando aceptamos las palabras y el testimonio de Dios; entonces es la fe la que nos guía y somos adoctrinados por Dios; tal como Jesús lo prometió en Cafarnaúm: << Esta escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al padre y aprende, viene a mí. >> (Jn 6,45). Por lo tanto eevidente que  en la escucha de la Palabra de Dios  es iluminado nuestro  entendiminento y es recibido el Don de la fe.

El Señor Jesucristo Vivo y resucitado: << Cuando se revela se esconde y cuando se esconde se revela >>. En verdad esta afirmación se cumple cuando Jesucristo se les apareció a los discípulos camino de Emaús (Luc 24.13,35). El Señor resucitado se les revela como un peregrino en el camino, pero no le reconocieron, pues sus ojos estaban incapacitados para reconocerlo. Durante el camino el Señor les explicaba las Escrituras; "oian  pero no comprendían"; al final del camino al caer la tarde cuando estos le rogaron que los acompañara, solo en este momento al partir el Pan, Jesucristo “<< se deja ver >>” y le reconocieron, Fueron tardos y necios en entender  las palabras de Jesus y lo que estaba escrito por Moisés y los Profetas y que había de cumplirse.

Así mismo somos nosotros, como los discípulos de Emaús: Necios, tardos e insensatos de corazón para entender el Misterio de la Eucaristía. Al ser instruidos y habitados por la palabra de Dios arden nuestros corazones; porque sus palabras iluminan nuestro entendimiento, para poder Adorarlo y contemplarlo oculto y escondido en las especies humildes del pan y del Vino.

El Misterio de la Eucaristia es la sabiduría de Dios desplegada a su Iglesia es en verdad << la  Insondable riqueza de cristo para esclarecer como lo ha dispensado; el Misterio escondido desde los siglos en Dios creador del universo; para que la sabiduría de Dios se manifieste a los principados y a las potestades en los cielos, mediante su Iglesia>> (Ef. 3, 8,10). 

La comunión con el cuerpo de Jesucristo, Vivo y Resucitado, es acción de gracias, en aquel cuyo poder actúa en nosotros y es capaz de transformar nuestros corazones mucho más, de lo que podemos ver, pedir o concebir; a Él la Gloria en la iglesia y en cristo Jesús por todas las generaciones y todos los tiempos, Amen. (Ef 3. 20,21).


+++Bendiciones


viernes, 25 de mayo de 2018

San Francisco de Sales. El Combate Espiritual


Militia est vita hominis super terram [La vida del hombre en la Tierra es milicia] (Job 7,1).


Vamos a reflexionar sobre el combate espiritual de la fe, para tal fin tomaremos algunos elementos de un maestro por excelencia como es San Francisco de Sales. Sus enseñanzas en materia son de actualidad apremiante y nos ayudarán en gran medida en la búsqueda permanente del camino de la ascética y la perfección para alcanzar la santidad.

Esta es la situación dramática del mundo que «todo entero yace en poder del maligno» (1ª Jn.5, 19; cf. 1ª Pe.5, 8) hace de la vida del hombre un combate (Catecismo de la Iglesia Católica 409). Todo hombre nace soldado, aunque no todo soldado emplee su armamento. En efecto, todos los hombres nacen soldados, porque, como dice la Escritura, nuestra vida es contienda, y es así como debemos entenderla por encima de todo. Desde el momento en que se ve la luz natural al nacer se es soldado. Más tarde, con el bautismo, se adquiere la luz de la Gracia y se nace por segunda vez, en esta ocasión a la vida sobrenatural, convirtiéndose en soldado para defenderla. No sólo eso; la Iglesia tiene un sacramento particular por el que confirma al hombre como soldado en toda la extensión de la palabra, es el sacramento de la Confirmación.

Si no hay batalla, no hay cristiandad. Si no hay batalla, no hay verdadera Iglesia de Dios, no hay verdadera Iglesia Católica. El Concilio Vaticano Segundo enseña: «A través de toda la historia humana existe una dura batalla contra el poder de las tinieblas, que, iniciada en los orígenes del mundo, durará, como dice el Señor, hasta el día final. Enzarzado en esta pelea, el hombre ha de luchar continuamente para acatar el bien, y sólo a costa de grandes esfuerzos, con la ayuda de la gracia de Dios, es capaz de establecer la unidad en sí mismo» (Gaudium et spes, 37). 

La Palabra de Dios nos enseña: «Lucha la buena lucha de la fe; echa mano de la vida eterna, para la cual fuiste llamado» (1 Tim. 6,12). La vida cristiana es ciertamente contienda. San Pablo, escribió que luchamos contra las fuerzas de las tinieblas: «Para nosotros la lucha no es contra sangre y carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los poderes mundanos de estas tinieblas, contra los espíritus de la maldad en lo celestial» (Ef. 6,12).


+ Del Mérito y las Imperfecciones del  Combate Espiritual:


San Francisco de Sales afirmaba :<< Lo que le da valor y merito a nuestras obras de la Fe; es el Amor de Dios, no es la cantidad de las obras que hagamos, es el amor y el cuidado que pongamos en ellas. Tampoco es importante lo que las obras nos cuesten, es el Amor de Dios que hay en ellas camino a la perfección. Hay que estar atentos en no hacer mucho, si no hacer el Bien; no es en la multiplicidad de trabajos y obras de las cosas que hagamos; si no en la perfección, bondad, verdad y caridad que hay en ellas>>.

Todo el bien que hagamos es por amor a Dios y todo el Mal que evitemos es por amor a él, porque sin caridad nada somos nos enseña San Pablo. El amor de Dios lo encontramos en las cosas ordinarias y pequeñas; aceptar con amor nuestras imperfecciones, aflicciones y sufrimientos temporales en la que diariamente somos probados hayan gracia delante de Dios.

María Magdalena cuando fue a Buscar al Señor, no le reconoció y lo confundió con el Hortelano, lo reconoció cuando escucho la de Voz nuestro Señor Jesucristo y la llamo por su nombre: <<¿ Mujer a quién buscas, por qué lloras?>>( Jn 20. 13 ss.). Fijar la mirada en Jesús nos “hace ver” nuestra pequeñez e imperfección he aquí que al contemplar a Jesús le “reconozco” y me conozco a sí mismo. San Agustín exclamaba Señor: <<Que te conozca, y me conozca, a ti único Señor y Verdadero>>.

Solo el Amor de Dios llena todo”vacío”e imperfección del hombre Natural, para llevarlo a gozar y experimentar lo sobrenatural, es decir sólo con y en el Amor de Dios alcanzamos la Virtud, la perfección y santidad. La aceptación de la voluntad de Dios es el camino que nos traza para alcanzar la Santidad, es dejarlo obrar en nuestras vidas. 

La gloriosa libertad de los Hijos de Dios la encontramos en dejarnos conducir por el Espíritu de Libertad, porque donde esta Dios, hay Libertad;(2 Co 3, 17) donde hay caridad y amor, ahí está el Señor en medio de nosotros. Alcanzar la libertad espiritual es ante todo combatir y crucificar la carne de todo los “apegos”, pasiones desordenadas que esclavizan el cuerpo, el Alma y el Espíritu.La esclavitud del pecado nos hace cautivos al vaivén de los “estados de “animo”, en repetidas ocasiones cosas pequeñas y contrariedades, consigo mismos o con el prójimo, nos quitan la Paz. Solo Dios conoce nuestros corazones, solo Dios sabe quiénes somos:

<<No hay nada tan engañoso y sin remedio como el corazón del hombre, ¿quién lo conoce? Yo Yahvé que sondeo sus entrañas y lo examino todo, para dar a cada cual según su conducta>>. (Jeremías 17.9,10).

Soportar con paciencia y mansedumbre las injurias y calumnias nos ayudan en el camino de la Santidad y el Combate Espiritual, debemos, pues, alzarnos y desterrar toda ira, cólera, animosidad y contienda. Interpela Dios a Caín:«¿Por qué andas irritado y porqué se ha abatido tu rostro?», y el mismo Dios le responde con otra pregunta: ¿no es cierto que si obras bien, podrás alzarlo? Mas, si no obras bien a la puerta, está el pecado acechando como una fiera que te codicia a quien puedes dominar (Gen 4., 6,7). Por lo tanto, solo así, lograremos la templanza sobre nuestros actos y no seremos arrastrados por las emociones y pasiones y alcanzaremos el Dominio propio sobre las apetencias e inclinaciones que es lo que hace imperturbable el Espíritu de los Santos.

+De las penitencias Sacrificios y actos de piedad:

Aunque es vital y necesario en el camino Ascético del combate espiritual la práctica del Ayuno, la asidua oración y meditación de las Sagradas escrituras constantemente para adiestrarnos en la batalla contra nuestra concupiscencia, tentaciones y ataques del Maligno. Al demonio no le inquieta la austeridad y el Sacrificio en sí mismo. En realidad lo que lo vence, derrota y ahuyenta; es la obediencia, la humildad, el amor, el abandono y confianza en la voluntad y providencia de Dios.

Es innegable experimentar la ausencia de Dios en el combate espiritual, en donde somos probados en los estados interiores del Alma manifestándose exteriormente en la tibieza y Aridez espiritual producto de nuestras imperfecciones al no encontrar consuelo alguno. Es así, como nos adentramos en desiertos Espirituales o en las noches oscuras del alma o de los sentidos, como las describía San Juan de la Cruz.

El abandono en la providencia y voluntad de Dios, la Negación de sí mismos y el llevar con amor nuestras Cruces es el único Camino para alcanzar la perfección y Santidad  «de la Cruz a la Luz» . Las pruebas temporales no nos privan de la presencia de Dios,  lo importante es estar con el Señor aunque no «sintamos» experimentemos su presencia.

En la Muerte de nuestro señor Jesús en la Cruz la Tierra entera quedo sumergida en Tinieblas (Mc 15, 33); pero la Luz del mundo alumbra todas las tinieblas. Adorar y contemplar al Señor al pie de la Cruz en las tinieblas de nuestra alma; el estar muy cerca de Jesucristo rasga el Velo de nuestro Corazón y todo es llenado y colmado del Suave olor de su perfume, de su presencia y su luz.

San Francisco de Sales en su tratado «Introducción a la Vida Devota», nos enseña como la inquietud o turbación del Alma es la fuente y raíz de donde nacen muchas tentaciones y es la causa del mal que se encuentra en nosotros. Discernir los movimientos interiores y exteriores de la naturaleza de nuestras inclinaciones, hacia bien o hacia el mal, y los diferentes estados del Alma con sus facultades y potencias como son: La Voluntad, la Razón y la Memoria. Según San Agustín. Conocer estas áreas de nuestro interior y las operaciones vitales donde tienden cada una de estas potencias que se integran en nuestro ser; nos permite ejercitar el Dominio de nuestra naturaleza, del Cuerpo el Alma y el Espíritu.

El Gobierno de nuestros actos debe ser en orden descendente, pues en la esfera más superior del ser humano se encuentra nuestro Espíritu que debe ejercer su Señorío, sobre el Alma y el Alma sobre el Cuerpo. Sin embargo, San Pablo nos enseña que la carne codicia contra el espíritu y el Espíritu codicia contra la Carne (Gal 5,17). Queda de manifiesto que las apetencias e inclinaciones del cuerpo son contrarias a las del Alma y el espíritu.

Mediante el dominio,subordinación y gobierno del espíritu sobre: la inteligencia, la voluntad,la Memoria,  la afectividad, las Pasiones, vicios y defectos; alcanzamos la sanación interior, la santidad y perfección  en el combate espiritual. La recepción de los Sacramentos son fuente inagotable de sanidad y la vida de oración  son el Camino Ascético de los que han alcanzado la iluminación y la unión con Dios, el Gobierno y dominio de si mismos y de sus conciencias. Los santos movidos por la gracia lograron:

+La Renuncia de sus propias pasiones, concupiscencias e inclinaciones  negándose a sí mismos y cargando con su cruz y sufrimientos.

+Rechazaron sus propios Defectos, vicios y pecados y los vencieron alcanzando virtudes contrarias a sus deseos movidos por la gracia Divina.

+Alcanzaron el dominio propio y la habitación del Espíritu Santo en todo su Ser, Es decir el Dominio del Espíritu Santo sobre su Alma sus facultades y potencias (La Razón, voluntad, memoria), sobre su cuerpo y sus pasiones.


+++ Bendiciones


lunes, 7 de mayo de 2018

Pentecostés El Advenimiento de una Nueva Iglesia



(Joel 3. 1,5)
Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños.

Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu.

Haré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra.

El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el Día grande del Señor.

Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará. 

La manifestación del Espíritu Santo el Día de Pentecostés (Hch2.1,13), es en realidad la comunión de la Santísima Trinidad con la Iglesia. La pascua de Jesús es convertida en Liturgia por tanto, es una celebración eterna que hace la voluntad el Padre, así en en la tierra como en el cielo….

El Rio y la Fuente donde se originó la vida no se han apartado de nuestro tiempo, con la Ascensión del Señor a los cielos; al contrario, se derraman la Luz y la Vida en toda su plenitud sobre toda carne (Hch. 2,17; Joel 3,15).

¿Qué sucede entonces al llegar el Día del Pentecostés ?

Los Apostoles y la Santísima Virgen se encuentran en un mismo lugar y un nuevo día comienza, un nuevo principio, nace una nueva iglesia y el amor del Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo lo transforma todo. <<Hace todas las cosas nuevas>>. La fuente de vida y la Luz de la Vida manan del trono de Dios en el Cenáculo de nuestros Corazones. El espíritu Santo con El Padre y El Hijo reciben una misma adoración y gloria.

El magnífico Día de Pentecostés despunta un nuevo amanecer, una nueva aurora y bella primavera; para la humanidad las Promesas del Padre y del Hijo se han cumplido, los Tiempos de una Nueva Alianza y Eterna han dado su Fruto, La Resurrección de Jesucristo nos conduce al resplandor de un nuevo día que no conoce ocaso.

El espíritu Santo se derrama sobre toda carne, la celebración y el Gozo Pascual se hace Vida en nosotros presentes en un solo cuerpo, nace la Iglesia apostólica que es Desposada en la Comunión con el Espíritu Santo. Es el mismo Espíritu del Señor Resucitado que conduce y guía a su Iglesia, es la fuente visible de luz en Lenguas de Fuego presente en el cuerpo místico de Jesucristo resucitado; Sacramento de Vida que todo Hombre puede ver tocar y alimentarse para alcanzar la vida Eterna, es la Eucaristía fuente y culmen de toda adoración y gloria.

La Bienaventurada Virgen María guardaba en el silencio y en su corazón las maravillas y la manifestación de este grandioso Día esperado durante Siglos, María como Madre de todos los hombres espera contra toda esperanza, ofrece su corazón traspasado por el sufrimiento al contemplar la ignominiosa muerte de su amado Hijo, en la Cruz, para que todos las hijos e hijas de los hombres participacen de las primicias del Espíritu y puedan entrar en la alegría y el Gozo Pascual del señor Vivo y resucitado.<< Hoy es el Día en que Actuó el Señor sea nuestra alegría y nuestro gozo , aleluya, aleluya, aleluya >>.(Salmo 117).

En la mañana del Pentecostés se encontraban reunidos los discípulos en una habitación Alta<< todos con un mismo corazón asiduos en la oración junto con María >>. Los apóstoles hombres sencillos y humildes que lo dejaron todo por Jesús, pero cobardes porque lo abandonaron y lo negaron. También junto con María fueron preparados durante meses, han visto, escuchado y tocado al verbo de la vida, llamados por pura gracia, han sido instruidos, perdonados y purificados misericordiosamente , pero sus corazones como los nuestros,<< Lentos para creer y tardos para escuchar>> no han entendido las enseñanzas y palabras de su Maestro antes de su ascensión a los cielos les promete :<< cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros , Recibiréis una fuerza que os hará ser mis testigos ,en Jerusalén en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra>>. (Hch 1,8).

La partida del Señor los deja turbados y tristes, pero los une su Fe , toda su obediencia y esperanza porque están habitados por sus Palabras depositada en sus corazones humildes; estos Hombres son iluminados por la Fe, la Esperanza y el Amor de Jesucristo dados por pura gracia. Entonces en la espera el Día señalado de repente son colmados y llenos del Poder y la Fuerza del Espíritu Santo. Ya no son solo un grupo de creyentes si no una Iglesia, ya no son pescadores si no Teólogos, son Testigos directos enviados y guiados por un mismo Espíritu, un poder, un tesoro extraordinario habitara de ahora en adelante y por siempre en vasos de barro para que se vea claramente la fuerza de Dios y no de nosotros (Cf 2 Co 4,7). Llenos del espíritu Santo en apariencia son solo Hombres elegidos en medio de su pueblo, pero, en realidad han sido transformados y hecho participes de la naturaleza Divina porque la Vida del Espíritu penetra su Naturaleza Humana ( 2 Pe 1,4). El Espíritu Santo engendra nuevos Hijos en la Luz; el cuerpo Místico de Jesús su Santo Espíritu, no solo derrama su Luz; esta en medio de ellos habita y mora en sus Corazones.

Hermanos, la Iglesia no nace por un grupo hombres y mujeres creyentes que un buen día se reunieron, decidieron y se pusieron de acuerdo en profesar una misma Fe, al contrario, es El Espíritu de Jesucristo << el Autor y consumador de nuestra Fe>> (Ap 12,2). Es Jesucristo quien Suscita la fe en el Corazón de sus discípulos y los hace uno con El; entonces en nuestro tiempo también se derrama su Espíritu lleno de gracia y de verdad para que Adoremos con todo nuestro corazón, al Padre, al Hijo y al espíritu Santo en la Unidad de las tres Divinas personas.

El Misterio en los últimos Tiempos:

Desde el Principio, en la Plenitud y en la Consumación de los tiempos, la Sangre, el Agua y el Espíritu Santo, dan testimonio del advenimiento de nuestro Señor Jesucristo. En el Final de los Tiempos; se cumplirá la espera de la Segunda Venida de nuestro Señor ; su Sangre derramada y La sangre derramada en toda la Tierra desde el Justo Abel y la de todos los mártires y Santos de Dios, clama y sube como un grito al Altar de Dios<<No cubras tierra mi Sangre y que nada pare mis gritos pues tengo en el cielo mi testigo>>. El misterio de la segunda venida de nuestro señor Jesucristo esta sellado hasta que no sea abierto el Séptimo y ultimo Sello de la Historia del hombre (Ap. 8,1). Pues solo el Padre sabe el día y la hora.

La sangre que derramo Jesús en el Calvario se derramo por Amor y no por fatalidad El espíritu y la luz que ha sido derramado en nuestros corazones es por la obra Gracia del Espíritu Santo y en el amor del Padre y del Hijo. Jesucristo Hoy viene y llama a cada hombre por su nombre y sale a su encuentro y con la Fuerza y Poder de su Santo Espíritu, lo llena todo, lo transforma todo, e ilumina a todo hombre con su Luz ; pero <<la luz Vino y el mundo no la conoció vino a los suyos, más los suyos no la recibieron.( Cf Jn 10,11).

La palabra verdadera por la que todo fue hecho no es escuchada somos sordos ciegos y mudos ¡ Clamemos que venga pues el espíritu Santo desde los cuatro puntos cardinales¡ :


¡Ven espíritu Fuego de Dios! , abre nuestros oídos, ¡Ven Espíritu de Dios!, Sopla e ilumina nuestra razón y nuestro corazón, ¡Ven espíritu Divino! llama ardiente que no se consume; purifica nuestro entendimiento aparta toda tiniebla para nacer de nuevo del Agua y del Espíritu.

Desata nuestra mudez, porque si no las piedras hablaran de ti, desata las lenguas que por la soberbia de los hombres confundiste y dispersaste en la torre de Babel por el mundo.

Dadnos lenguas Nuevas para que entonemos un solo coro de Alabanza y adoración. Devuélvenos la unidad perdida a todos los hombres de pueblo raza o Nación.

¡Ven Espíritu Santo de Dios¡, haz reposar sobre nosotros: Espíritu de Sabiduría e inteligencia, Espíritu de consejo y fortaleza, Espíritu de Ciencia y Temor de Dios, ¡Ven Espíritu Santo ¡ derrama tus Dones y Carismas,devuélvenos el Gozo y la Alegría.

Es justo y necesario que vengas y restaures el mundo caido que yace en tinieblas y en sombras de muerte. Padre de todos los hombres, no ceses de enviar tu Santo Espíritu en estos últimos tiempos sobre la Faz de la tierra. Amen. 

Aleluya, Aleluya, Aleluya

+++ Bendiciones

viernes, 27 de abril de 2018

La Vid Mística


San Juan (15,1-8): Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. 

Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. 

Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. 

Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. 

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis.  La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos.

San buenaventura en su magnífica obra, asocia la Vid Verdadera del evangelio de San Juan a la Vid Mística, que es Jesucristo en sus Sagrados misterios de su Pasión y de manera admirable los contempla y asemeja a las virtudes y méritos de su Encarnación. 

Jesús es la Vid Verdadera, es el Árbol que da Luz y Vida a todo lo creado, Visible e invisible , El Padre es el Viñador y nosotros sus Hijos somos sus Sarmientos, Siervos suyos que debemos Cultivar y fructificar su Viña que su diestra planto en medio de un Jardín (Gen 2,8).El Hijo de Dios es la Cepa que dio fruto en la Plenitud de los tiempos en el vientre de la Bienaventurada Virgen María; es El fruto Santo y Bendito que por la obra y gracia del espíritu Santo es el alimento del Verdadero Árbol de vida que da fruto doce veces una vez cada mes y sus Hojas sirven de medicina y sus frutos de Alimento (Cf Ap. 22, 2; Ez 47, 12). 

El Dueño de la Viña es el Padre, de modo que el hombre está llamado a labrar y cuidar la viña; sin Dios nada somos, nuestra fatiga es inútil; porque el que Padre es el que hace crecer el Huerto y sin El nada podemos hacer. Si bien el que planta y el que riega son una misma cosa, cada uno recibirá su Salario según su propio trabajo (1 Co 3,7). 

Nosotros como Fieles Siervos de Dios debemos ofrendar el fruto de las primicias porque ha llegado el tiempo de la vendimia (Cosecha). Todo sarmiento que no de fruto será echado al fuego y aquel Sarmiento que da fruto a su tiempo será podado para que fructifique.


Al meditar el bello Himno del invitatorio de laudes de la liturgia de las horas reflexionemos hermanos como nosotros no damos los frutos que espera recoger El Dueño de la Viña como Padre de todos los hombres; los frutos que nosotros le damos son:<< solo Racimos amargos y zumos de amarga tinta, frutos amargos, amargas uvas y espinas>>. Y al contrario le ofrecemos el Cáliz amargo que le dieron a beber a su amado Hijo en el Patíbulo de la Cruz.

En la Parábola de los labradores homicidas (Mt 21, 33,43); nuestro señor Jesucristo toma hechos del trabajo cotidiano del pueblo de Israel como era el cultivo de la uva y su producto final el Vino. Sin embargo, acontece que al llegar el Tiempo de la cosecha el Dueño de la viña envía a sus siervos y profetas para recoger sus frutos y fueron uno por uno asesinados, por ultimo envía su propio Hijo e hicieron con Él lo que quisieron para apropiarse de la Viña.

¿Qué hará pues el Dueño de la Viña con los labradores miserables y homicidas que no le correspondieron entregaron el fruto esperado?, el mismo Jesús nos enseña:<<Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.».

Hermanos, nuestro señor Jesucristo nos llama a que seamos Fieles administradores y Discípulos suyos y nos llama a guardar sus Mandamientos y permanecer en su Amor :<< No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda, Lo que os mando es que os améis los unos a los otros. >> (Jn 15,17).

El Padre que nos creó nos predestino, su Hijo Jesucristo nos llamó a dar los frutos y las Primicias del Espíritu que nos Santifican para que así recibamos el Gozo, la Gloria y la Vida Eterna. El llamado que nos hace Jesús como Hijos y Siervos de Dios es vivir en la libertad del Espíritu y no en las obras de la Carne.

Si nuestra vida es guiada por el espíritu recibiremos los frutos del Espíritu, pero si nuestra Vida es gobernada por nuestras pasiones desordenadas obtendremos los frutos de la carne. San Pablo en la Carta a lo Galatas  nos aclara que la carne tiene apetencias e inclinaciones contrarias al Espíritu (Gálatas 5.19, 26):
<<Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.

En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu. No busquemos la gloria vana provocándonos los unos a los otros y envidiándonos mutuamente. >>

No hay Ley que nos condene si ofrecemos y vivimos las primicias del Espíritu, para dar el Fruto abundante a su tiempo; pero antes debemos pues crucificar la carne con todas sus apetencias y pasiones.

La Vid Verdadera como Dijimos es el Cuerpo de Cristo nosotros somos sus sarmientos Vivos Bautizados por un mismo Espíritu en la Comunión con su Cuerpo que es el Sacramento de Vida; El Padre derrama el Espíritu sobre quienes están Habitados por sus Palabras para conducirnos a la Verdad Plena. Si la semilla del Verbo que el Padre planto en nuestro Corazón ha dado su Fruto. Es porque como Sarmientos vivos permanecemos unidos a Jesucristo con El Padre, por El Hijo con y en El Espíritu Santo que ha sido Derramado en nuestros Corazones.


+ EDIFICASTE UNA TORRE

Edificaste una torre para tu huerta florida;Un lagar para tu vino y, para el vino, una viña.Y la viña no dio uvas, ni el lagar buena bebida: Sólo racimos amargos y zumos de amarga tinta.

Edificaste una torre, Señor, para tu guarida;Un huerto de dulces frutos, una noria de aguas limpias,un blanco silencio de horas y un verde beso de brisas.

Y esta casa que es tu torre, este mi cuerpo de arcilla,Esta sangre que es tu sangre y está herida que es tu herida.Te dieron frutos amargos, amargas uvas y espinas.

¡Rompe, Señor, tu silencio, rompe tu silencio y grita!

Que mi lagar enrojezca cuando tu planta lo pise,Y que tu mesa se endulce con el vino de tu viña. Amén.


+++Bendiciones.


viernes, 13 de abril de 2018

El Misterio de La Ascensión a los Cielos de Nuestro Señor Jesucristo


Hechos  1. 6,11 :
Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?»

Él les contestó: «A vosotros no os toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad, sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.»

Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos.

Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo.»

La contemplación del Misterio de la Ascensión de nuestro Señor Jesucristo en su cuerpo y alma al cielo es muy poco conocida por la mayoría de los Fieles, porque se hace una lectura superficial de la parte inicial de los Hechos de los Apóstoles como quien pasa una página y seguimos<< buscando entre los muertos El que está Vivo…..>>. El esplendor de la Gloria en la Ascensión de Jesucristo es la inauguración y revelación de un tiempo Nuevo y es donde nace la Liturgia de una Nueva Alianza y Eterna.

Cuando Jesús es levantado en la cruz en realidad es levantado junto al Padre a la bóveda del Cielo; he aquí la nube en que en su Ábside aparecen una Mujer y su hijo (Apo 12); es la misma Visión de la Virgen dando a Luz a la Iglesia en el desierto, en el Santuario encontramos a millares de ángeles, finalmente en los muros de la iglesia, las piedras vivas , la multitud de los Santos << la nube los Testigos>> la iglesia de los Primogénitos.Con la Ascensión a los Cielos Jesucristo se hace presente y se Revela llenándolo todo con su Luz, como en el Huerto de los Olivos, el derrama sobre los hombres sus Dones y su espíritu (Ef.4, 7,10).

La manifestación del Misterio de la Ascensión  es progresivo  desde el libro del Genesis hasta el Apocalispsis No se irá el cetro de la mano de Judá, bastón de mando de entre sus piernas,hasta que venga el que le pertenece, y al que harán homenaje los pueblos.(Génesis  49:10) No llores; mira, ha triunfado el León de la tribu de Judá, el Retoño de David; él podrá abrir el libro y sus siete sellos.» (Apocalipsis  5:5).Desde el principio de su Nacimiento, Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión a los Cielos el Hijo de Dios se hace hombre para que por sus Méritos lleguemos a hacer hijos de Dios,  para que seamos uno, como Él es uno con El Padre.

El significado central de este grandioso Misterio es que el Hijo de Dios, en la misma nube  Gloria que lo oculto ante los ojos de sus Discípulos, es en esta misma Nube que lo veremos venir del Cielo en su Segunda Venida. Por esto, La Iglesia clama incesantemente << Ven Señor Jesús>>. No Vendrá montado en un pollino o humilde Asno como entro a Jerusalén antes de su Martirio.;Se abrirá el Cielo y vendrá montado como un Jinete en un caballo blanco revestido de Gloria y Majestad, como nos lo Revela el Libro del Apocalipsis: 

Entonces vi el cielo abierto, y había un caballo blanco: el que lo monta se llama «Fiel» y «Veraz»; y juzga y combate con justicia. Sus ojos, llama de fuego; sobre su cabeza, muchas diademas; lleva escrito un nombre que sólo él conoce; viste un manto empapado en sangre y su nombre es: La Palabra de Dios. Y los ejércitos del cielo, vestidos de lino blanco puro, le seguían sobre caballos blancos. De su boca sale una espada afilada para herir con ella a los paganos; él los regirá con cetro de hierro; él pisa el lagar del vino de la furiosa cólera de Dios, el Todopoderoso. lleva escrito un nombre en su manto y en su muslo: Rey de Reyes y Señor de Señores.(Ap 19. 11,16).

Jesús es el Único Sumo Sacerdote que está sentado a la derecha del Padre en los Cielos en su Majestad y gloria; es la Palabra por quien todo fue hecho;  todo lo visible e invisible, tronos, dominaciones y potestades, Es el Verbo encarnado que Retorna al Corazón del Padre tras de haber cumplidó su Misión y Voluntad (Is 55.11).

Él es, El Viene y El vendrá. (Ap 1,4). Adorémosle en Espíritu y Verdad, porque estos son los Adoradores que buscan al Padre  (Jn 4, 23). San pablo en la carta alos Hebreos nos dice :<<Henos aquí a mí y los Hijos que me has Dado >>(Hb 2.10 ss.). Nosotros como hijos de Dios debemos retornar movidos por la Gracia del Espíritu Santo al Corazón del Padre, convenía pues en Verdad, según San pablo, que aquel con quien y para quien existe todo, condujera a muchos Hijos a la gloria perfeccionandolos  mediante el Sufrimiento al que iba a guiarlos a la Salvación, pues Santificador y Santificados tienen todos el mismo Origen.

San Ireneo  afirmaba :<< La gloria de Dios es que el Hombre Viva >>. Pero esto se cumple a partir de la hora que el Hijo del Hombre es Glorificado (Jn 12, ss).



<<A vosotros no os toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad, >> le responde el Señor Jesús a sus Discípulos cuando le preguntan cuándo va Reestablecer su Reino. En la iconografía de la Ascensión (ver imagen), el Señor tiene en su Mano el Rollo de la Historia pero, también Bendice con su Mano derecha, siempre uno con el Padre; El Cordero derrama el Rio de la Vida y debajo del Altar se encuentran los Testigos degollados, los Mártires a causa de la palabra de Dios que Profesaron Gritan:

(Cf Ap 6, 10) << ¿Hasta Cuando Señor Santo y Veraz vas a estar sin hacer Justicia y vengarte de los habitantes de la tierra por haber derramado nuestra Sangre?>>.Cada vez que que el cordero abre un sello del Rollo de la Historia resuena la invocación : << Ven Señor Jesús>>; que es el estruendo de la Creación que gime con dolores de parto y clama en el corazón del Hombre esperando y aguardando su Gloriosa Venida para verse liberado de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los Hijos de Dios (Rom 8,22).

La iglesia como el Trigo deberá ser Molida Cernida y amasada con la Sangre del Cordero Degollado, con la sangre derramada por los Mártires, Santos y Confesores, es traspasada y purificada por el Espíritu Santo y Fuego; en los últimos tiempos la promesa ha dado su Fruto en la plenitud de la Gloria y Divinidad del cuerpo de nuestro Señor Jesucristo que esta con todos nosotros; este tiempo ultimo o Final de los Tiempos esta colmado de Gracia y de Verdad….

En estos últimos tiempos el Espíritu Santo y su esposa que es la Iglesia se derrama el Espíritu Santo que se nos ha dado; el Hijo del Hombre anunciado, proclamado y Revelado ha Manifestado su Gloria,  se hace Presente; en su cuerpo, en su Alma y Divinidad, es el Cuerpo de Jesús Crucificado Muerto y Resucitado y ascendido a los Cielos que se entrega en cada Eucaristía, para Glorificación y Salvación de los Hombres:


<<Pan vivo bajado del Cielo, Pan de los Ángeles, Remedio para nuestra inmortalidad y miseria>>.

Aleluya, Aleluya, Aleluya....


+++ Bendiciones

lunes, 2 de abril de 2018

La Resurreccion Según La Vision De La Beata Ana Catalina Emmerick


Ana Catalina Emmerick, Beata
Beatificada el 3 de Octubre, 2004
Mística alemana: 1774-1824
Religiosa agustina

+Alma víctima, ofreció enormes sufrimientos viviendo la Pasión de Nuestro Señor. Dios le concedió muchos dones místicos, entre ellos, visiones, estigmatización, locución, éxtasis, etc. 
+En los últimos años de su vida se sustentaba solamente de la Santa Eucaristía.
+ Fue exclaustrada a la fuerza por la invasión napoleónica. Inválida y estigmatizada, vivió la pasión de Jesucristo.
+ Escribió sobre la vida de Jesús. Algunos segmentos:
+Nacimiento de Jesús+La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, (libro que inspiró a Mel Gibson a filmar «La Pasión»); -“La Vida de La Santísima Virgen María” y “La Vida de Nuestro Señor”.

 La Resurrección Según La Vision  De La Beata Ana Catalina Emmerick:

Cuando se acabó el sábado, Juan fue con las santas mujeres, las consoló. Pero no podía contener sus propias lágrimas por lo que se quedó con ellas solo un corto espacio de tiempo. Entonces, Pedro y Santiago el menor fueron también a verlas con el mismo propósito de confortarlas. Ellas prosiguieron con su pena después de que ellos se fueran.
Vi el alma de Nuestro Señor entre dos ángeles ataviados de guerreros; era luminosa, resplandeciente como el sol del mediodía, la vi atravesar la piedra y unirse con el Sagrado Cuerpo. Vi moverse sus miembros, y el Cuerpo del Señor, unido con su alma y con su divinidad, salir de su mortaja brillante de luz.
En ese mismo instante me pareció que una forma monstruosa, con cola de serpiente y una cola de dragón salía de la tierra debajo de la peña, y que se levantaba contra Jesús. Creo que también tenía una cabeza humana. Vi que en la mano del Resucitado ondeaba un estandarte. Jesús pisó la cabeza del dragón y pegó tres golpes en la cola con el palo de su bandera. Desapareció primero el cuerpo, después la cabeza del dragón y quedó solo la cabeza humana.
Yo había visto muchas veces esta misma visión antes de la Resurrección y una serpiente igual a la que estaba emboscada en la concepción de Jesús. Me recordó también la serpiente del paraíso, pero está todavía era más horrorosa. Creo que era una alegoría de la profecía: "El hijo de la mujer romperá la cabeza de la serpiente", y me pareció un símbolo de la victoria sobre la muerte, pues cuando Nuestro Señor aplastó la cabeza del dragón, ya no vi el sepulcro.
Jesús resplandeciente, se elevó por medio de la peña. La tierra tembló. Uno de los ángeles guerreros, se precipitó del cielo al sepulcro como un rayo, apartó la piedra que cubría la entrada y se sentó sobre ella. Los soldados cayeron como muertos y permanecieron en el suelo sin dar señales de vida. Casio, viendo la luz brillar en el sepulcro se acercó, tocó los lienzos vacíos y se fue con la intención de anunciar a Pilato lo sucedido. Sin embargo aguardó un poco porque había sentido el terremoto y había visto al ángel apartar la piedra a un lado y el sepulcro vacío. Más no había visto a Jesús.

Mientras la Santísima Virgen oraba interiormente llena de un ardiente deseo de ver a Jesús, un ángel vino a decirle que fuera a la pequeña puerta de Nicodemo, porque Nuestro Señor estaba cerca. 

El corazón de María se inundó de gozo; se envolvió en su manto y se fue, dejando allí a las santas mujeres sin decir nada a nadie. Le vi encaminarse deprisa hacia la pequeña puerta de la ciudad por donde había entrado con sus compañeras al volver del sepulcro. Caminaba con pasos apresurados, cuando la vi detenerse de pronto en un sitio solitario. Miró a lo alto de la muralla de la ciudad y el alma de Nuestro Señor, resplandeciente, bajó hasta su Madre acompañada de una multitud de almas y patriarcas. Jesús, volviéndose hacia ellos dijo: "He aquí a María, he aquí a mi Madre". Pareció darle un beso y luego desapareció.

En el mismo instante en que un ángel entraba en el sepulcro y la tierra temblaba vi a Nuestro Señor resucitado apareciéndose a su Madre en el Calvario; estaba hermoso y radiante. Su vestido que parecía una copa, flotaba tras Él, era de un blanco azulado, como el humo visto a la luz del sol. Sus heridas resplandecían, y se podían ver a través de los agujeros de las manos. Rayos luminosos salían de las puntas de sus dedos. Las almas de los patriarcas se inclinaron ante la Madre de Jesús. El Salvador mostró sus heridas a su Madre, que se posternó para besar sus pies, mas Él la levantó y desapareció. Se veían luces de antorchas a lo lejos cerca del sepulcro, y el horizonte se esclarecía hacia el oriente, encima de Jerusalén.

La Santa Virgen cayó de rodillas y besó el lugar donde había aparecido su Hijo. Debían ser las nueve de la noche. Sus rodillas y sus pies quedaron marcados sobre la piedra. La visión que había tenido la había llenado de un gozo indecible. Y regresó confortada junto a las santas mujeres, a quienes halló ocupadas en preparar ungüentos y perfumes. No les dijo lo que había visto, pero sus fuerzas se habían renovado, consoló a las demás y las fortaleció en su fe
La Santa Virgen se unió a la preparación de los bálsamos que las santas mujeres habían empezado a elaborar en su ausencia. La intención de ellas era ir al sepulcro antes del amanecer del día siguiente, y verter esos perfumes en el Cuerpo de nuestro Señor.

+Las santas mujeres:

Estaban las mujeres cerca de la pequeña puerta de Nicodemus cuando Nuestro Señor resucitó pero no vieron nada de los prodigios que habían acontecido en el sepulcro. Tampoco sabían que habían puesto allí una guardia, porque no habían ido la víspera a causa del sábado. Mientras se acercaban se preguntaban entre sí con inquietud: "¿Quién nos apartará la piedra de la entrada?" Querían echar agua de nardo y aceite aromatizado con flores sobre el Cuerpo de Jesús. Querían ofrecer a Nuestro Señor lo más precioso que pudieran encontrar para honrar su sepultura. La que había llevado más cosas era Salomé, no la madre de Juan, sino una mujer rica de Jerusalén, pariente de san José. Decidieron que, cuando llegaran, dejarían sus perfumes sobre la piedra y esperarían a que alguien pasara para apartarla. Los guardias seguían tendidos en el suelo y las fuertes convulsiones que los sacudían, demostraban cuán grande había sido su terror. 

La piedra estaba corrida hacia la derecha de la entrada, de modo que se podía penetrar en el sepulcro sin dificultad. Los lienzos que habían servido para envolver a Jesús estaban sobre el sepulcro. La gran sábana estaba en su sitio pero sin su Cuerpo. Las vendas habían quedado sobre el borde anterior del sepulcro, las telas con que María Santísima había envuelto la cabeza de su Hijo estaban en donde había reposado esta.

Vi a las santas mujeres acercarse al jardín, pero, cuando vieron las luces y los soldados tendidos alrededor del sepulcro, tuvieron miedo y se alejaron un poco. Pero Magdalena, sin pensar en el peligro, entró precipitadamente en el huerto y Salomé la siguió a cierta distancia. Otras dos, menos osadas se quedaron en la puerta. Magdalena, al acercarse a los guardias, se sintió sobrecogida y esperó a Salomé; las dos juntas pasaron entre los soldados caídos en el suelo y entraron en la gruta del sepulcro. 

Vieron la puerta apartada de la entrada y cuando, llenas de emoción penetraron en el sepulcro, encontraron los lienzos vacíos. El sepulcro resplandecía y un ángel estaba sentado a la derecha sobre la piedra. No sé si Magdalena oyó las palabras del ángel, mas salió perturbada del jardín y corrió rápidamente a la ciudad, donde se hallaban reunidos los discípulos. 

No sé tampoco si el ángel habló a María Salomé, que había quedado en la entrada del sepulcro, pero la vi salir también muy deprisa del jardín, detrás de Magdalena, y reunirse con las otras dos mujeres anunciándoles lo que había sucedido. Se llenaron de sobresalto y de alegría al mismo tiempo, y no se atrevieron a entrar. Casio que había esperado un rato, pensando quizá que podía ver a Jesús, fue a contárselo todo a Pilato.

 Al salir se encontró con las santas mujeres, les contó lo que había visto y las exhortó a que fueran a asegurarse por sus propios ojos. Ellas se animaron y entraron en el huerto. A la entrada del sepulcro vieron a dos ángeles vestidos de blanco. Se asustaron y se cubrieron los ojos con las manos y se postraron en el suelo; pero uno de los ángeles les dijo que no tuvieran miedo y que no buscaran allí al crucificado porque había resucitado y estaba vivo. Les mostró el sudario vacío y les mandó decir a los discípulos lo que habían visto y oído añadiendo que Jesús les predecería en Galilea y que recordaran sus palabras: "El Hijo del hombre será entregado en manos de los pecadores que lo crucificarán pero Él resucitará al tercer día. Entonces los ángeles desaparecieron. 

Las santas mujeres temblando pero llenas de gozo se volvieron hacia la ciudad. Estaban sobrecogidas y emocionadas; no se apresuraban sino que se paraban de vez en cuando para mirar a ver si veían a Nuestro Señor o si volvía Magdalena. Mientras tanto Magdalena había ya llegado al cenáculo, estaba fuera de sí y llamó a la puerta con fuerza. Algunos discípulos estaban todavía acostados. Pedro y Juan le abrieron. Magdalena les dijo desde fuera: "Se han llevado el Cuerpo del Señor y no sabemos a dónde lo han llevado". 

Después de estas palabras se volvió corriendo al huerto. Pedro y Juan entraron alarmados en la casa y dijeron algunas palabras a los otros discípulos. Después la siguieron corriendo; Juan más deprisa que Pedro. Magdalena entró en el jardín y se dirigió al sepulcro. Llegaba trastornada por su dolor y sus carreras, cubierta de rocío con el manto caído y sus hombros descubiertos al igual que sus largos cabellos. Como estaba sola no se atrevió a bajar a la gruta y se detuvo un instante en la entrada. Se arrodilló para mirar adentro del sepulcro y al echar hacia atrás sus cabellos que caían por su cara vio dos ángeles vestidos de blanco sentados a ambos extremos del sepulcro. Oyó la voz de uno de ellos que decía: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella gritó en medio de su dolor, pues no repetía más que una cosa y no tenía más que un pensamiento al saber que el Cuerpo de Jesús no estaba allí: "Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto". 

Después de estas palabras se puso a buscar frenéticamente aquí y allá pareciéndole que iba a encontrar al Salvador, presintiendo confusamente que iba a encontrarlo y que estaba cerca de ella. Ni la aparición de los ángeles podía distraerla de este pensamiento. Parecía que no se diera cuenta de que eran ángeles y no podía pensar más que en su Maestro: "Jesús no está ahí, ¿dónde está Jesús?". La vi moverse de un lado a otro como el que ha perdido la razón.

El cabello le caía sobre amos lados sobre la cara, se lo recogió con las manos echándoselo hacia atrás y entonces, a diez pasos del sepulcro, en el oriente, donde el jardín sube hacia la ciudad vio aparecer una figura vestida de blanco, entre los arbustos a la luz del sepulcro y corriendo hacia él oyó que le dirigía estas palabras:

 "Mujer ¿por qué lloras?" Creyó que era el huertano porque llevaba una azada en la mano y sobre la cabeza un sombrero ancho, que parecía hecho de corteza de árbol. Yo había visto bajo esta forma al jardinero de la parábola de Jesús que contara en Betania a las santas mujeres poco antes de su Pasión. No resplandecía sino que era como un simple hombre vestido de blanco a la luz del crepúsculo. 
Él le preguntó de nuevo: "¿Por qué lloras?" Entonces ella en medio de sus lágrimas respondió: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé a dónde. Si lo has visto dime dónde está y yo iré a por Él." Y volvió a dirigir la vista frenéticamente a su alrededor. Entonces Jesús le dijo con su voz de siempre: "¡Magdalena!" Ella reconociendo su voz y olvidando crucifixión, muerte y sepultura, como si siguiera vivo dijo volviéndose repentinamente hacia Él: "¡Rabí!" postrándose de rodillas ante Él, con sus brazos extendidos hacia los pies del Resucitado. Pero Él la detuvo diciéndole:
 "No me toques, pues aún no he subido hacia mi Padre. Ve a decirles a mis hermanos que subo hacia mi Padre y Vuestro Padre, hacia mi Dios y Vuestro Dios" y desapareció.
Jesús le dijo que no le tocara a causa de la impetuosidad de ella, que pensaba que Él vivía la misma vida que antes. En cuanto a las palabras de "aún no he subido a mi Padre" quería expresar que aún no había dado las gracias al Padre por la obra de la Redención, a quién pertenecen las primicias de la alegría. Pero ella en el ímpetu de su amor, ni siquiera se daba cuenta de las cosas grandes que habían pasado. Lo único que quería era poder besar sus pies como antes.
Después de un momento de perturbación Magdalena corrió al sepulcro, donde seguían los ángeles, que le repitieron las mismas palabras que habían dicho alas otras mujeres, que no buscaran allí al Crucificado porque había resucitado como había predicho. Segura entonces del milagro salió a buscar a las santas mujeres encontrándolas en el camino que conduce al Gólgota.
Toda esta escena no duró más de tres minutos. Eran las dos y media cuando Nuestro Señor se había aparecido a Magdalena y Juan y Pedro llegaban al jardín justo cuando ella acababa de irse. Juan entró el primero deteniéndose a la entrada del sepulcro. Miró por la piedra apartada y vio que estaba vacío. 

Después llegó Pedro y entró en la gruta donde vio los lienzos doblados. Juan le siguió e inmediatamente creyó que había resucitado y ambos comprendieron claramente todas las palabras que les había dicho. Pedro escondió los lienzos bajo su manto y volvieron corriendo. Los ángeles seguían allí pero creo que Pedro no los vio. Juan dijo más tarde a los discípulos de Emaús que había visto desde fuera a un ángel.

En ese momento los guardias revivieron, se levantaron y recogieron sus picas y faroles. Estaban aterrorizados. Yo los vi correr hasta llegar a las puertas de la ciudad. Mientras tanto Magdalena contó a las santas mujeres que había visto a Nuestro Señor y lo que los ángeles le habían dicho; luego se volvió a Jerusalén y las mujeres al jardín creyendo que allí encontrarían a los dos Apóstoles. Cuando ya estaban cerca Jesús se les apareció vestido de blanco y les dijo: "Yo os saludo". Ellas se echaron a sus pies anonadadas. Él les dijo algunas palabras y parecía indicarles algo con la mano. Luego desapareció.

Entonces las santas mujeres corrieron al cenáculo y contaron a los discípulos que quedaran allí, lo que habían visto. Ellos no querían creerlas ni a ellas ni a Magdalena, calificando todo lo que les decían de sueños de mujeres, hasta que volvieron Pedro y Juan. Al regresar estos se habían encontrado también con Tadeo y Santiago el menor, que los habían seguido y estaban muy conmovidos, ya que Nuestro Señor se les había aparecido a ellos también cerca del cenáculo. Yo había visto a Jesús pasar delante de Pedro y de Juan y me pareció que Pedro lo vio porque lo vi sobrecogerse súbitamente. No sé si Juan lo reconoció.

+Los guardias:

Casio fue a ver a Pilato una hora tras la Resurrección cuando aún el Gobernador romano estaba durmiendo. Le contó emocionado cuanto había visto en el huerto. Le relató sobre el temblor de la peña y cómo un ángel había apartado la piedra del sepulcro y que los lienzos quedaran vacíos. Le dijo que Jesús de Nazaret era efectivamente el Mesías, el Hijo de Dios y que, verdaderamente había resucitado. 

Pilato escuchó todo el relato con terror escondido y sin querer demostrarlo dijo a Casio: "Eso son supersticiones, has cometido una necedad acercándote tanto al sepulcro del Galileo, sus dioses se han apoderado de ti y te han hecho ver todas esas visiones fantásticas que ahora me cuentas. Te aconsejo que no digas nada de esto a los sacerdotes, porque ellos podrían perjudicarte". Hizo como si creyera que los discípulos hubieran robado y escondido el Cuerpo de Jesús mientras los guardias se habían dormido borrachos y que contaban esas supercherías para no declarar y reconocer su negligencia. Cuando Pilato hubo dicho todo esto y Casio se fue, él corrió a ofrecer sacrificios a sus dioses.

Los cuatro soldados que habían estado custodiando el sepulcro llegaron a continuación y relataron a Pilato lo mismo que Casio, pero él no queriendo escucharles más, los envió a Caifás. Los demás soldados estaban ya en el templo donde se habían reunido muchos ancianos judíos, ante los que narraban lo que había ocurrido en el huerto del sepulcro. Después de las deliberaciones, los ancianos cogieron a los soldados uno a uno y a fuerza de dinero o amenazas, los fueron convenciendo para que contaran que los discípulos se habían llevado el Cuerpo de Jesús mientras ellos dormían. 

Los soldados dijeron que sus compañeros habían ido a casa de Pilato a contarles lo mismo y que les iban a contradecir, pero los fariseos les prometieron que lo amañarían todo con el gobernador. En esto llegaron los soldados que habían ido a casa de Pilato y se negaron a rectificar lo que le habían contado a este. Se había ido corriendo el rumor de que José de Arimatea se había librado milagrosamente de la prisión. 

Así que cuando los soldados fueron acusados por los fariseos de haberse dejado sobornar por los discípulos de Cristo para dejarles llevarse el Cuerpo y amenazados con fuertes castigos por no presentar el cadáver de Jesús, los soldados dijeron que cómo era que no castigaran también a los que no habían podido custodiar y presentar el de José. Algunos que se mantuvieron firmes en lo que habían dicho y hablaron libremente del juicio inicuo de la antevíspera y del modo en que se había interrumpido la Pascua, fueron enviados a la cárcel. Los demás difundieron el embuste que fue extendido por los saduceos, herodianos y fariseos, esparciéndolo por todas las sinagogas y acompañándolo de injurias contra Jesús.

Sin embargo todas esas calumnias no consiguieron lo que pretendían, porque tras la Resurrección de Jesús, muchos de los judíos de la ley antigua se aparecieron a muchos de sus descendientes que eran capaces de recibir la gracia, exhortándolos a que se convirtiesen. Muchos discípulos dispersados por el país y atemorizados, vieron también apariciones semejantes que los consolaron y afirmaron en la Fe.

La aparición de los muertos que salieron de sus sepulcros no tenían el aspecto de Jesús Resucitado, renovado y con su Cuerpo glorificado, no sujeto a la muerte, con el que subió al cielo ante sus discípulos; sino que esos cuerpos que habían salido del sepulcro para dar testimonio de Cristo, eran simples cadáveres, prestados como vestiduras a las almas que los habían habitado, para luego volver a dejarlos nuevamente en la tierra, hasta que resuciten como todos nosotros el día del Juicio Final. Ninguno resucitó como Lázaro, que realmente volvió a la vida y luego murió por segunda vez.

+Final de las visiones de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús:

El domingo siguiente, si mal no recuerdo, vi a los judíos lavar y purificar el Templo ofreciendo sacrificios expiatorios, escondiendo las señales del terremoto con tablas y alfombras y continuaron las celebraciones de la Pascua que se habían interrumpido. Dijeron que no se habían podido terminar aquel mismo día por la presencia de impuros al Templo y aplicaron no sé de qué modo, una visión de Ezequiel sobre la resurrección de los muertos. Amenazaron con graves castigos a los que murmuraran o hablaran; sin embargo no calmaron sino a la parte del pueblo más ignorante e inmoral. Los mejores se convirtieron primero en secreto y después de Pentecostés, abiertamente.

El Sumo Sacerdote y sus acólitos perdieron una gran parte de su osadía al ver que la doctrina de Jesús se propagaba tan rápidamente. En el tiempo del diaconado de San Esteban, Ofel y la parte oriental del Sión no podían contener la comunidad cristiana y fueron ocupando el espacio que se extiende desde la ciudad hasta Betania.
Vi a Anás como poseído por el demonio y al final fue confinado para no volver a ser visto nunca más públicamente. La locura de Caifás era menos evidente exteriormente, en cambio era tal la violencia de la rabia secreta que lo devoraba, que acabó perturbado en su raciocinio.

El jueves después de la Pascua, vi a Pilato hacer buscar a su mujer inútilmente por la ciudad. Estaba escondida en casa de Lázaro, en Jerusalén. No podían adivinarlo, pues ninguna mujer habitaba en aquella casa. Esteban, que era primo de San Pablo, le llevaba comida y le contaba lo que sucedía en la ciudad. También vi a Simón el Cirineo el día después de la Pascua; fue a ver a los Apóstoles y les pidió ser instruido y bautizado por ellos. Casio dejó la milicia y se juntó con los discípulos. Fue uno de los primeros que recibieron el bautismo, después de Pentecostés, junto con otros soldados convertidos al pie de la Cruz.

+++ Bendiciones